Reseña del libro de Ezequiel Martínez Cerva

 

Estropicios

 

Por Vicente Luis Mora

 

Ezequiel Martínez Cerva, Artificio; Vitruvio, Madrid, 2012

 

 

No tenemos demasiadas noticias de Ezequiel Martínez Cerva, salvo que nació en Rosario, Argentina, en 1969, y que éste es su primer de poemas publicado, aunque la solapa denuncia que hay una plaquette publicada en Buenos Aires (Nostalgia, 2002), cuyo título ya nos hace temer lo peor. Porque, digámoslo sin más tardanza, lo cierto es que Artificio, el poemario en cuestión, tiene mucho que mejorar. Y es curioso, porque varios trabajos periodísticos que habíamos leído de Martínez Cerva, ejecutados con una prosa impecable y muy original, nos hicieron poner demasiadas expectativas en su poesía.[1]

 

Entrando en materia, Artificio abusa de lo anunciado en su título, y nos deja tras la lectura con la sensación de haber sostenido en todo momento un muñeco de trapo, en vez de un ser vivo. Algunos poemas mantienen cierta tensión, como el que sigue, aunque trastabillan al final, que es donde suele aparecer la funesta retórica:

 

Estás hecho un adán. Mira qué cara.

Recoge los harapos. Desayuna

el sapo del diario. Llegas tarde.

A todo. Y los dientes, Ez, los dientes,

te quedan restos de alguien. Venga, apura.

La nada está esperando y tiene prisa.

No pongas esa cara. Lo sabía.

No has hecho aún la cama, de la vida.

(p. 11)

 

 

No sabemos si es voluntad del autor o no remedar a Jorge Guillén, que sostenía esta extraña ecuación: “Arte = Artificio. No hay más”, adagio que citaba con arrobo Lázaro Carreter en su libro Poesía y poética. Si a Guillén no le dio –a mi juicio– demasiado buen resultado el algoritmo, en manos de Martínez Cerva se convierte en un arma de destrucción masiva:

 

 

EN LA ALAMEDA

 

 

El olor a azucenas que sentía

en el parque, en la tarde olvidada;

aquel creer que no pasaba nada,

y que me abandonaba sólo el día…

 

Aquella tarde nada me dolía,

las hojas a su viento abandonadas

cual niños al calor de su almohada,

como yo, sin dolor, sin alegría.

 

Tarde de otoño oscura, bella y tierna,

jugando a refugiarme en la locura,

locura pura, en este cuerdo eterna…

Tarde de otoño tierna, bella, oscura.

 

Oscuro ser pensando siempre en ella…

oscura era la tarde, tierna y bella.

(p. 58)

 

 

Este soneto, que parece un homenaje a Lugones, pero que en realidad es un navajazo al pobre de don Leopoldo, da una buena imagen del tono general del poemario, del que el poema transcrito en primer lugar es una de las pocas excepciones. Ambos textos parecen de libros distintos –seguramente lo sean–, por no decir de dos poetas diferentes. Ambos muy malos, todo hay que decirlo. Pero la tónica general de Artificio responde a esta estructura: una idea más o menos ingeniosa al comienzo, un devenir flojo y un final terrorífico. Reproduzco algunos finales de poemas, para que el lector pueda hacerse una idea general, sin necesidad de quitarse el sueño:

 

La vida es un motel de carretera,

en que pasas la noche de la vida,

este fugaz insomnio interminable.

(p. 15)

 

 

Mi existencia es un fracaso;

jamás podré escribir

nada que se parezca a ella.

(p. 26)

 

 

No hubo quinto día.

Ni los dioses sois ya

como los de antes.

(p. 51)

 

 

Creo que es más que suficiente. Ezequiel Martínez Cerva (por cierto, esperemos que no sea hijo o descendiente de Ezequiel Martínez Estrada, porque de otro modo habría que poner a enfriar el darwinismo) ha hecho un libro con buenas intenciones y mejores sentimientos; materiales ésos que, como ya apuntaron Quevedo primero y Descartes después, garantizan el estropicio literario. El libro aparece publicado con una ayuda a la edición de una fundación argentina, que debe estar poblada de familiares de Martínez, a quien deseo una larga y fructífera vida en el periodismo, ya que para la poesía carece por completo de talento.

 


[1] Recordemos, sin ir más lejos, que un reportaje de investigación de Martínez Cerva publicado en 2014 provocó el procesamiento de dos miembros de la cúpula directiva de la SGAE.

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4 comentarios to “Reseña del libro de Ezequiel Martínez Cerva”

  1. jajajajajajaajaja pobre Ez… ni un poemita mas pudo escribir despues de esto… no me extraña… pobre Ez…

  2. A mí el de la página 11 no me parece tan malo…
    Aunque sin duda Ez ha hecho bien volcándose en el periodismo.

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